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No te olvido compasión


Hay muchas características que debe tener un siervo del Señor para seguirle. Un corazón receptivo, abierto a recibir cambios que el Señor pone en nosotros para cambiar con frecuencia es uno de ellos. Somos barro en sus manos, y estamos constantemente en cambio y aprendizaje. No seríamos verdaderos seguidores si no cambiamos, o no mutamos a nosotros mismos con el tiempo y el caminar en su presencia.
Una cualidad que el Señor a puesto en mi corazón, que usualmente suponemos que poseemos por deducción, es la compasión.
Yo creía que amar a Dios y estar bien con los demás era lo necesario para ser buena discípula, que consagrarme, orar y estar con la locura de la predicación bastaría para seguir adelante con el crecimiento del evangelio. 
Pero no es así, recuerde esto, cuando cree que ya ha alcanzado la superficie, sumérjase nuevamente porque en Dios siempre hay cosas nuevas para renovar, crecer y madurar constantemente. 

No sabía que era la palabra compasión hasta que Dios me lo mostró. Nunca había sentido tanto anhelo por ayudar como en ese momento. Y es que si no nos movemos por compasión cuando de salvar almas se trata, estamos en realidad haciéndolo por deber.
Y el Dios que yo conozco no me obliga a amarle, no me obliga a seguirle, no me obliga a servirle, no me obliga a buscarle, no me obliga a nada que yo no quiera. Todo lo hago porque quiero, por mi propia voluntad lo anhelo, anhelo amarlo, seguirle, servirle, buscarle diariamente y no me canso.
No debería ser una obligación tener que predicar salvación a todas las almas, porque cuando se está haciendo correctamente, nunca es una obligación y nunca se siente como obligación y mucho menos nos cansaría. 
Compasión no es tener lástima, yo definiría compasión como 70% amor y 30% necesidad de ayudar, porque se siente la pena de la otra persona como propia y es imposible ignorar la obligación de ayudar. Mientras que lástima es simplemente sentir pena por alguien que no tiene que ver conmigo, y no tengo necesidad de ayudarlo porque no es conmigo. 
Necesitamos compasión en nuestros corazones para predicar salvación y para servir, porque sino nos vamos a cansar incluso antes de empezar. 
Ese 70% de amor viene cargado de fuego, y ese 30% de ayudar, con un anhelo insaciable. 
¿Quién se va cansar así? 

"Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: La mies es mucha, pero los obreros pocos. Por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies." (Mateo 9:36-38 Énfasis añadido)

Cuando Jesús le dijo a sus discípulos que la mies es mucha, y que son pocos los obreros, primeramente sintió compasión. Nosotros debemos ser ejemplo de Jesús, y si él sintió compasión ¿Cuánto más nosotros? 
Creo que dejó grabado perfectamente lo que necesitamos. Pregúntese, ¿Que siente usted cuando ve las multitudes angustiadas y abatidas como ovejas sin pastor? Porque si no siente una carga insoportable de amor y anhelo por hacer algo, creo que falta una pieza muy importante. Eso que sintió Jesús tan intenso, que luego de sentirlo lo primero que salió de su boca fue que oraran a Dios por más obreros, porque ese fuego y anhelo por ayudarlos no lo dejaba tranquilo.
Por esto y estoy segura que por muchas otras cosas más, yo no te olvido compasión.


La Otra opción


Es irónico que olvidamos por costumbre, el hecho de que nacemos, llegamos a la vida, y a partir de ese momento, nos empezamos a desenvolver de la manera que el ambiente a nuestro alrededor nos lo implanta. Quien a la edad de 5 años, dijo por sí solo: "Yo sé que robar es malo. Nunca lo voy a hacer." Nadie nace aprendido, y eso es parte del ser humano, que absorba lo que su ambiente alrededor le dice, dicta o impone. Por eso se dice que los primeros años de edad de un niño son primordiales para aprendizaje, porque todo lo absorbe, inconsciente o subconscientemente. 
Entonces, sabemos que Dios nos ha dado la posibilidad de elegir, está en nuestras manos lo que nosotros queremos hacer con nuestras acciones, nuestra vida y de como desarrollarla. A esto se le llama libre albedrío.

“Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes.” (Deuteronomio 30:19, énfasis añadido)

Aún sabiendo que existe el bien y el mal, la bendición y la maldición, las personas siguen ignorando el hecho de que es así. Y simplemente toman el concepto de libre albedrío de la manera que más les conviene. Libre albedrío no significa hacer lo que nos plazca. No sé, de donde salió ese concepto sobre la palabra libertad. La obediencia es un acto de libertad, pero eso nadie nos lo dice. 

Lo único con lo que nacemos y crecemos, es el concepto de que libertad es hacer lo que queramos, sin darnos cuenta, que alejados de Dios, nuestros deseos siempre van a ser una proyección de lo que nos ha metido la sociedad.
¿Quien no ha escuchado el dicho de que cuando una persona esta pasando por un mal momento, solo quiere alejarse o "perderse" lo más lejos posible? ¿De donde cree que sacó, que alejarse de los problemas los va solucionar?

Creo que hasta ahora, entiendo la importancia de discipular, la importancia de regalar palabra de esperanza a todas las personas posibles. Porque en realidad no tienen a su mano la otra opción. La han escuchado muchas veces, saben que existe una segunda opción, pero no la conocen. Véalo así; si la persona que esta leyendo esto es un no creyente, que bueno, porque esto es para usted. Sin intención de atacar, ni nada por el estilo, solo quiero intentar cambiarle la perspectiva que el mundo le ha metido.

Cuando tenemos libre albedrío, tenemos la posibilidad de elegir entre el bien y el mal. Sin embargo, para poder elegir, es necesario conocer las opciones. Usted no va ir a tomar una decisión sobre cual computadora comprar si no sabe cual es mejor y cual es peor, ¿verdad?
Es necesario conocer ambas opciones para poder tomar una decisión correcta.
En esto justamente, es en lo que estamos fallando. Nosotros nacemos pecadores, vivimos en un mundo que nos impone lo que la sociedad quiere, de como vestir, como hablar, como vivir, y entre esas cosas, lo que es bueno y lo que es malo. Entonces, por decir así; ya nosotros, todos conocemos el lado malo. Conocemos lo que es sentir vacíos que nos consumen, sabemos lo que es llorar desconsoladamente, sabemos lo que es llegar a pensar en quitarse la vida, en que nada tiene sentido, en sentir que la familia se desmorona, en sentir depresión profunda, etc. Literalmente, vivimos en un infierno, pero la sociedad lo hace parecer "normal", con publicidad de que si tomas hasta perder la razón; al otro día todo va estar mejor, o si te inyectas; tus problemas desaparecerán y ahí sigue la ola de opciones para mantenerte quieto en el mundo, sin quejarte.

Pero entonces, realmente conoces la otra opción? O es todo una ilusión que nos ha metido el mundo? 
¿Porque le tiene una persona que no conoce de Dios, tanto desprecio o discriminación?  ¿Porque no trata de acercase, a tratar de averiguar de que es lo que todos hablan? 
Si sabemos que absorbemos lo que la sociedad nos impone, ¿de donde cree que viene esa repulsión?

Cuando conozco a alguien que esta pasando por malos momentos en su vida y no conoce de Dios, lo único que pienso es: "¿Ya no probaste suficiente del mundo? ¿Porque no le das una oportunidad a Dios?"

Si decimos que sabemos la diferencia entre el bien y el mal, entonces conoceríamos a Dios y al mundo, ambas. Pero no nos tomamos el tiempo, porque si realmente conociéramos y decidiéramos tomar la decisión de conocer la Otra opción, nos daríamos cuenta que tan ciegos hemos sido. Es como haber estado usando la computadora mala por muchos años y seguir eligiéndola año tras año y luego descubrir que tenías la opción de la computadora del año; con solo intentar buscarle, con dejar de lado todo lo que digan y decidir por tú cuenta ir a averiguar sobre esa otra computadora. 

Y ahora sí, cuando llegues a conocer la otra opción que te falta, ahí si vas a poder tomar una buena decisión. 

"..Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." (Juan 8:32, énfasis añadido)