Check this out!

Mostrando entradas con la etiqueta christianity. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta christianity. Mostrar todas las entradas

La dieta que no es dieta



Pensando un poco sobre la dieta, y sobre lo hermoso que es tener el poder de Dios a nuestro favor en ese sentido, me he dado cuenta que es algo realmente hermoso. Es también un medio de entrenamiento.
¿Una dieta que es hermosa con entrenamiento?

¡Claro! Mas allá de lo físico es un entrenamiento interior, un moldeador de carácter, de voluntad. Y no hay nada mas hermoso que eso, ¿no?
Hay muchas personas que pierden el control de sus propios cuerpos y no se dan cuenta, y no me refiero solo en el área de alimentación. Algunos no saben cuando parar de comer, no saben como dejar de fumar, no pueden decirle no a un trago de alcohol, no saben como alejarse de una mala compañía, se desesperan si no tienen el celular cerca, no saben como dejar de ser arrogantes, o como dejar de tener pensamiento pesimistas, etc.
Y mundialmente vivimos de esta manera, y existen millones de viciosos por el cigarro, por el alcohol, problemas de sobrepeso o por el contrario de anorexia/bulimia gracias a la falta de control sobre la comida, y lo llegamos a ver de forma natural. O para hacerlo mas fácil, simplemente decimos que las personas están enfermas.

Usualmente pensamos que los atletas que siguen rigurosas dietas, son muy estrictos y muy disciplinados. Y en realidad es cierto.
Por que sino lo fueran, no tendrían el cuerpo que tienen, o la capacidad de resistencia cardiovascular que tienen. Este es el resultado de una larga jornada de disciplina y entrenamiento.
A cualquier atleta que se le pregunte, si la dieta fue algo de un mes o dos meses, se va terminar riendo en su cara. Para ellos, es algo mas un estilo de vida, no significa que mueren de hambre o que dejan de comer, sino que saben tomar decisiones correctas. Algo rutinario que sin darse cuenta, con el tiempo se van reflejando los resultados.


Entonces, veámoslo ahora del lado espiritual, si nosotros corporalmente o carnalmente como lo quieran ver, estamos acostumbrados a dejarnos “caer en la tentación” en cada área de nuestras vidas: Ya sea para romper la “dieta” o volver a fumar “solo un cigarrillo más” o “dejarme llevar otra vez” y volver a engañar a mi pareja, etc. Nos damos cuenta que corporalmente, la sociedad nos acostumbra a tener fuerza de voluntad nula, a que el cuerpo nos domine y nosotros no pensemos en las consecuencias en lo absoluto. Con dichos como “...porque somos animales, somos instinto y hay que dejarse llevar...”, que nos hacen pensar que la satisfacción se va obtener con dejar de tener el control propio de nosotros mismos.

Pero cuando logramos verlo de esta manera y decidimos dejar que el Espíritu de Dios tome el control de nuestro cuerpo (físico, mental y espiritual), entonces ahí es cuando te das cuenta de lo necesario y de lo gratificante que puede llegar a ser una dieta, no solo física, sino integral. Porque Dios es un Dios integral.


"Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio." (2 Timoteo 1:7, énfasis añadido)

Y tengo muy claro que sin Él, yo estaría también no en una, sino en muchas malas dietas.
Porque nos da el poder de elegir, de decir 'no' cuando en realidad no es bueno para nuestro cuerpo.
Como pasa con muchas comidas chatarra que se nos antojan y usualmente rompemos la dieta con ellas. Tener ese control de poder rechazar a toda información o persona ‘chatarra’ que no vaya agregar nada bueno a tu cuerpo es algo realmente gratificante. Y más sabiendo la clase de resultados que vienen en camino en cualquier momento de esta jornada :)



No te olvido compasión


Hay muchas características que debe tener un siervo del Señor para seguirle. Un corazón receptivo, abierto a recibir cambios que el Señor pone en nosotros para cambiar con frecuencia es uno de ellos. Somos barro en sus manos, y estamos constantemente en cambio y aprendizaje. No seríamos verdaderos seguidores si no cambiamos, o no mutamos a nosotros mismos con el tiempo y el caminar en su presencia.
Una cualidad que el Señor a puesto en mi corazón, que usualmente suponemos que poseemos por deducción, es la compasión.
Yo creía que amar a Dios y estar bien con los demás era lo necesario para ser buena discípula, que consagrarme, orar y estar con la locura de la predicación bastaría para seguir adelante con el crecimiento del evangelio. 
Pero no es así, recuerde esto, cuando cree que ya ha alcanzado la superficie, sumérjase nuevamente porque en Dios siempre hay cosas nuevas para renovar, crecer y madurar constantemente. 

No sabía que era la palabra compasión hasta que Dios me lo mostró. Nunca había sentido tanto anhelo por ayudar como en ese momento. Y es que si no nos movemos por compasión cuando de salvar almas se trata, estamos en realidad haciéndolo por deber.
Y el Dios que yo conozco no me obliga a amarle, no me obliga a seguirle, no me obliga a servirle, no me obliga a buscarle, no me obliga a nada que yo no quiera. Todo lo hago porque quiero, por mi propia voluntad lo anhelo, anhelo amarlo, seguirle, servirle, buscarle diariamente y no me canso.
No debería ser una obligación tener que predicar salvación a todas las almas, porque cuando se está haciendo correctamente, nunca es una obligación y nunca se siente como obligación y mucho menos nos cansaría. 
Compasión no es tener lástima, yo definiría compasión como 70% amor y 30% necesidad de ayudar, porque se siente la pena de la otra persona como propia y es imposible ignorar la obligación de ayudar. Mientras que lástima es simplemente sentir pena por alguien que no tiene que ver conmigo, y no tengo necesidad de ayudarlo porque no es conmigo. 
Necesitamos compasión en nuestros corazones para predicar salvación y para servir, porque sino nos vamos a cansar incluso antes de empezar. 
Ese 70% de amor viene cargado de fuego, y ese 30% de ayudar, con un anhelo insaciable. 
¿Quién se va cansar así? 

"Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: La mies es mucha, pero los obreros pocos. Por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies." (Mateo 9:36-38 Énfasis añadido)

Cuando Jesús le dijo a sus discípulos que la mies es mucha, y que son pocos los obreros, primeramente sintió compasión. Nosotros debemos ser ejemplo de Jesús, y si él sintió compasión ¿Cuánto más nosotros? 
Creo que dejó grabado perfectamente lo que necesitamos. Pregúntese, ¿Que siente usted cuando ve las multitudes angustiadas y abatidas como ovejas sin pastor? Porque si no siente una carga insoportable de amor y anhelo por hacer algo, creo que falta una pieza muy importante. Eso que sintió Jesús tan intenso, que luego de sentirlo lo primero que salió de su boca fue que oraran a Dios por más obreros, porque ese fuego y anhelo por ayudarlos no lo dejaba tranquilo.
Por esto y estoy segura que por muchas otras cosas más, yo no te olvido compasión.