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Mi destino favorito

Ese dicho de Maya Angelou que dice “La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará como les hiciste sentir”, eso no solo pasa con personas, sino con todo.
Cuando viajamos pasa lo mismo, eso de ir a un lugar nuevo solo para ver, conocer o tomar fotos, eso no es realmente lo que te va quedar grabado para siempre en la memoria, en nuestro corazón. Si uno se pone a recordar los lugares donde a viajado, lo que queda en nuestra mente y lo que uno recuerda son las acciones, son las cosas que sentiste, las personas que conociste, lo que nos hicieron sentir en ese específico lugar o como te sentías en ese específico lugar, no solamente las cosas que vimos o las fotos que tomamos.
Vamos a esos lugares a tomar fotos; si, pero esas son memorias para los que no estuvieron ahí, para tus amigos, para tus familiares, no son recuerdos de memoria. Tus verdaderas memorias son las que mantienes en tu mente, en tu corazón.

Esas que si te preguntan 5 años después: ¿Cómo estuvo X lugar? ¿Lo recomiendas? ¿Te gustó?. El que responde no son las fotos ni una descripción de las enormes montañas o edificios, sino yo y lo que sentí en ese lugar mientras estuve, lo que recuerdo. Porque eso es lo que cambia mi opinión de un lugar, las cosas que sentí.
Y es que nosotros somos así, nosotros podemos decir “Ay quiero visitar una ciudad enorme, donde todo sea moderno, con buena infraestructura”, pero realmente no vamos por lo que vamos a ver, sino por lo que esa ciudad o ese lugar nos hace sentir, las memorias. Porque muy rápido nos acostumbramos a todo lo que vemos más de una vez. Si viviéramos en esa ciudad ideal, ya no sería tan grandiosa, ya no mantendríamos memorias de los grandes edificios ni de la grandiosa infraestructura.

Una persona que no busque recuerdos con Dios, nunca va tener memorias con Él. Porque si a mí me preguntan: Daniela, ¿Por qué te convertiste, por qué el cambio? ¿Por qué la necesidad de seguir a alguien que no podemos ver? ¿Por qué nadar contra corriente?

Porque al igual que la memoria de los países o lugares que recomiendo, yo tengo mi memoria con Él, lo tengo en mi recuerdo, tengo lo que me hizo y hace sentir el haber conocido de Jesús. Y eso nadie lo puede cambiar. Al igual que nadie puede cambiar las memorias que tenemos de los lugares que visitamos.

Las personas que no le conocen realmente, es porque solamente le han visto pasar igual que como vemos a un edificio en una ciudad desconocida, o tenemos guardada una foto tomada a la distancia años atrás, pero solamente. Eso no es lo mismo que experimentar el sentir algo en esa ciudad.

Y eso es lo que hace Dios, que nos hace SENTIR cuando nosotros realmente le conocemos, cuando tenemos un encuentro con Él. Más que sentir, nos transforma. Es como enamorarte de una ciudad mientras viajas. Nos hace sentir propósito, nos hace sentir vida, nos hace sentir amor, un amor más grande que cualquier otro sentimiento que pudiéramos relacionar con esa palabra.

Lo que nos hace realmente mantenernos con Él, recordándolo en nuestro corazón, deseando conocerlo más, visitarlo más. Porque si me pongo a pensar, sin ese recuerdo, seguramente haría todo como en el antiguo testamento, solo por la ley, por obligación.
Todo cambia desde este punto de vista. Y si me preguntan: ¿Cómo estuvo? ¿Lo recomiendas? ¿Te gustó?
No tengo que buscar en fotografías viejas para saber lo que tengo que responder.

Diga el débil: Fuerte soy



“Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9)

¿Esto significa que tenemos que seguir viviendo la vida loca con nuestras debilidades?

Lo contrario, me gozo en mis debilidades porque sé quien está conmigo, no el gozo de darle rienda suelta a nuestra debilidad, sino gozo de espíritu. 1 Samuel 2:1 dice “...Mi corazón se regocija en el Señor, mi fortaleza en el Señor se exalta…
No lo entendamos de manera errónea, creyendo que debemos estar felices porque tenemos debilidades, no, eso ya lo sabemos desde que nacemos. Estamos en gozo en el Señor (La preposición “en” usualmente usada para indicar posición o lugar; significa que necesitas entrar, sumergirte o hacer algo para estar en ese lugar), en su presencia.

Y hay momentos en que nos quejamos y nos frustramos porque quisiéramos que el Señor nos quitara esa debilidad de una vez por todas, esa que lleva molestándonos por años, porque aún buscando de Dios seguimos teniendo esa “espina clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que nos atormente”, como la define Pablo.

“Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”

No nos damos cuenta que esas debilidades de la mano de Dios nos perfeccionan. Imagínense a un fisicoculturista, ¿puede una persona así hacer músculo sin entrenar? ¿Sin comer saludable? ¿Sin vencer retos? ¿Sin alzar pesas?
Creo que ni las pastillas más poderosas del mercado, pueden ayudarte a conseguir lo que solo por medio de sacrificios podemos alcanzar. 

Es igual que predicar el evangelio; ¿para que vamos a evangelizar a personas que ya conocen del Señor? Buscamos personas alejadas, que desconocen de Él para contarles. Es lo mismo con las debilidades, ¿como vamos a llegar a ser fuertes si no tenemos debilidades? Si no hubieran debilidades; o todos serían débiles o todos fuertes, dependiendo de su optimismo.

Esto tiene mucho que ver con lo arraigados que somos a lo material. No puedo evitar recordar cuando Jesús sana a un paralítico en Mateo 9:5, donde primeramente le perdona los pecados, y no se recibió la acción de buena manera, a lo que Jesús les dice : "¿Por qué dan lugar a tan malos pensamientos? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados quedan perdonados”, o decir: “Levántate y anda”?.

Es tan fácil querer simplemente ver el cambio para poder decir “Já, ¡lo logré!", ellos esperaban un “Levántate y anda”, algo que pudieran palpar, que pudieran percibir como real, que sus ojos pudieran ver. Nosotros somos iguales, queremos ver que esa debilidad ya no existe. Si tengo la debilidad de fumar, quiero que el Señor me haga tener ganas de vomitar cada vez que vea un cigarrillo. Si tengo debilidad a la pornografía, quiero que el Señor haga que me de un sueño extremo cada vez que aparece algo que me motive a querer ver. Eso no va suceder, aunque llevemos años en el Señor. El mismo Jesús lo dice en Mateo 26:41: "Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil"

Jesús ve mas allá, el siempre vió mas allá. ¿O realmente creen que la debilidad de ese paralítico era el caminar?

Conectémonos con el Señor, lleguemos a estar en sintonía con Él. Hay un evangelista que dice que todos somos adictos a algo, y que la única manera de dejar de serlo es volviéndonos adictos a Jesús. Que tengamos nuestros ojos y confianza en Él, para saber que nos entiende. 
Que podamos entender la euforia de Pablo al decir: “…gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en las debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Llegar a entender que el Señor es hermoso. Nos premia cuando nos acercamos a Él; nos premia con fuerza, convicción, discernimiento, nitidez de espíritu. Es nuestra guía, nuestro faro. Sabemos que en su presencia podemos poner nuestros corazones para que nos consuele cada vez que le vemos, ya que no hay NADIE que sepa mejor que Él las batallas que pasamos.


Pueblos civilizados

"La protección de los animales forma parte esencial de la moral y cultura de los pueblos civilizados."

Pedimos a gritos una ley ante la agresión animal, hacemos huelgas y firmamos hasta más no poder papeles para que se haga algo ante el brutal acto de agredir y matar animales inocentes. Lo irónico es, que cada vez nos convertimos más en ellos, en animales. (sin intensión de insultar a algún animal inocente por ahí).
Los animales salvajes atacan y matan por instinto. Pero ¿y nosotros?
Hoy por casualidad terminé leyendo la historia de la muchacha que iba a ser asaltada en Heredia (Costa Rica) y luego alguien con su coche fue y "tomó la justicia por sus manos" y terminó en dos fallecidos.
Y de manera armónica todos alababan su hazaña.
"Es un parásito menos". En serio, ¿no se dan cuenta que con ese pensamiento nos volvemos parásitos también?
"Ese hombre es un héroe" Claro, como desde pequeños pensamos que el ser un héroe es matar por diestra y siniestra a los "malos" de la película. Con todo respeto para la persona que cometió el acto, no estoy en contra de usted, sino del pensamiento que estamos desarrollando.

¿Acaso el "eliminar" un delincuente más de la sociedad no nos convierte en uno también?
¿De dónde viene esa santidad que tienen para poder juzgar e incluso tomar la vida de alguien más como si la vida de ustedes fuera mas valiosa?
¿En que momentos nos convertimos en los dueños de la vida de las personas? Mejor dicho, ¿en que momento nos volvimos jueces?
Porque si así fuera, todos empezarían a matar a las personas que les caen mal, que les engañaron, que les hicieron daño, etc.
¿En que momento la muerte de las personas se volvió motivo de festejo?
Creo que nadie por más malo que sea es motivo de festejo. No sabemos lo que esa persona estaba pasando, lo que estaba pensando, lo que estaba sintiendo, no sabemos si tenía planes de cambiar o si lo iba a hacer en dos años o 15 años después de pasar tiempo en prisión.
Y ya veo venir los pensamientos: "Todos siguen haciendo lo mismo después de prisión". Típico, el ver la mancha negra primero antes que cualquier otra cosa.
Si lucháramos de la misma manera que se lucha por la protección animal para mejorar las condenas y métodos de condena, de seguro ya estaría en proceso también junto con esa ley.
¿Quiénes somos para interrumpir la vida de alguien por mas malo que sea?
Todos tenemos familias, y detrás de la peor persona puede haber gente sufriendo su muerte también.

El matar a alguien como venganza no le va agregar nada bueno a la sociedad, de lo contrario, más bien va agregar amargura, amargura por tener que cargar con la muerte de alguien, amargura por enseñarle a las futuras generaciones que el pensamiento tóxico de que destruirnos entre nosotros está bien. Pero si está bien entonces ¿porque cargamos con la culpa? Porque no somos Dios, entonces no sabemos "que hubiera pasado si...".Y nunca lo sabremos.

Todos somos humanos, todos nos equivocamos, todos podemos mejorar, todos merecemos segundas-terceras oportunidades... Yo si firmaría una propuesta por un país mas humano. (Y por la de los animales también.)

El ahogarse en un vaso de agua


En este texto quiero enfocarme en algo que todos tenemos en común: el pecado. El pecado y en las personas luchadoras que no se rinden por las caídas que se adquieren en el camino sino que siguen adelante a pesar de las cicatrices.

Definitivamente el dicho de ahogarse en un vaso de agua es una expresión bastante interesante.
Primeramente recordemos que el tener una tentación no significa haber pecado, el “caer en tentación” lleva al pecado.

Que nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta.» Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie. Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte. (Santiago 1: 13-15, énfasis añadido)

Para los ojos de cada persona individualmente; el pecado que nos acecha siempre va ser visto como un océano; inmenso, temible, e imparable. Esa debilidad la cual creemos que no podemos evitar. Y nos vemos a nosotros mismos en un océano del cual muchos nos hablan que debemos salir si queremos vivir, y a pesar de luchar con todas nuestras fuerzas, seguimos dando vueltas en circulo sin encontrar una orilla en donde recostarnos. 
Y entonces nos frustramos, y nos cuestionamos ¿POR QUÉ?; por qué debes seguir luchando en vano, por qué Dios te puso en esa situación en primer lugar si vos nunca quisiste estar ahí, por qué a vos te tocó ese “océano” tan grande mientras que otros solo deben sobrepasar un simple vaso de agua. Porqué, porqué, porqué.  
Y seguimos quejándonos de cuan inmenso es nuestro océano para poder salir de allí. Y ahí entra lo irónico del vaso de agua, que no significa que no sea un océano en realidad (porque para vos y desde tu punto de vista, si lo es) sino que simplemente no es el océano de todas las personas en general.
Todos tenemos nuestro vaso de agua el cual sentimos como un océano inmenso. Cada uno batalla con su propia debilidad aunque para otros sea solo falta de voluntad. 

Solía pensar que el problema de alcoholismo de mi padre era simplemente falta de voluntad, que él simplemente no lo quería dejar. Y sin darme cuenta lo juzgaba.Y lo juzgaba porque para mí, el beber o no beber no me agrega ni me quita nada, y conocer a alguien que no pueda dejarlo tan fácil como yo, me hacía creer que era por no tener voluntad propia. Y lo pensaba justamente porque esa no era mí debilidad. Sin embargo, para él si lo era, para él dejar de beber es como para un adultero dejar de tener relaciones indebidas, o para una persona con temperamento agresivo dejar de serlo, o para un mentiroso compulsivo dejar de mentir, o para un avaricioso dejar de pensar solo en dinero, o para un egocéntrico dejar de pensar en sí mismo. Hay muchos océanos ahí afuera, y cada uno es, para la persona que la vive, un océano incalculable. Y no intento darle poder al pecado, de lo contrario, trato de mostrarlo del punto de vista más realista para todas las personas, para luego ver el papel de Dios más claramente.
Nosotros ya sabemos que vamos a tener tentaciones, si desde Génesis se habla de ello. 
Pero a veces entre tantos “Por qué’s” intentamos justificarnos y no escuchamos lo que Dios tiene para decirnos; nos olvidamos que no estamos solos en esto.

Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.” (1 Corintios 10:13)

Jesús tenía claro lo que tenia que hacer para combatir la tentación, incluso cuando lo único que veía era un océano, sabía por fe que no era ese el verdadero ángulo

"Cuando llegaron al lugar (Monte de los Olivos), les dijo: «Oren para que no caigan en tentación.»  Entonces se separó de ellos a una buena distancia, se arrodilló y empezó a orar: «Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo; pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya.»" (Lucas 22:40-42, énfasis añadido)

"Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado." (Hebreos 4:15)

La verdad es que todos nuestros pecados que vemos como océanos son vasos de agua para Dios. Para nosotros sin embargo, es prácticamente imposible ver nuestra debilidad como un simple vaso de agua. 
No somos perfectos, sin embargo el tomar la decisión de ‘nadar’ de la mano de Dios nos va dando más y más fuerzas para seguir adelante, no solo para salir de un vaso de agua, sino de muchos. De otra manera y por nuestras fuerzas, vamos a seguir nadando sin rumbo, gastando todas nuestras energías y poco a poco nuestra fe al no ver resultados. 
Justamente por esa razón dependemos tanto de Él, necesitamos de Dios para poder tener la fuerza, convicción y visión de ver nuestro pecado como lo que es; un simple vaso de agua.


Nuevo apartamento



Hace poco tuve que moverme a un nuevo apartamento. El apartamento decía que venía amueblado, pero no lo estaba, y tenia termitas de madera desde el piso hasta los estantes de cocina. Tengo que aceptar que cuando fui a verlo por primera vez, no me gustó mucho, porque no era exactamente lo que quería; se veía pequeño, y no venía amueblado como habían anunciado y para peores, se salía del presupuesto establecido que quería gastar. 
Lo terminé alquilando, porque mi madre lo vio con buenos ojos, y la cercanía a la Universidad que tiene era una de las principales ventajas que andaba buscando.  

Tuve que sacar unos días para ir a limpiar el lugar y acomodar lo más posible, y mientras acomodaba me vino a la mente esto:

Nosotros somos como ese apartamento, nosotros literalmente somos como ese apartamento. Estamos vacíos, y lo que tenemos es solo comejen en todo nuestro interior. Cualquier persona que llegue a vernos y entre a ver como está nuestro interior JAMÁS querría alquilar un apartamento así.
Pero saben que es lo lindo del amor de Dios, que Él tiene visión, el puede ver más allá de unas paredes sucias y de un lugar vacío. 

 "Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor —, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11

 Y no pude evitar pensar, que de la misma manera que tuve que limpiar y barrer y agregar cosas nuevas para que el apartamento se vea como nuevo, de esa manera Jesús entra en nuestros corazones y restaura todo como nuevo. Cambiándonos de vestiduras.

"Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador." Colosences 3:9-10.

Muchas personas creen que Dios solamente va alquilar un apartamento que ya está en perfectas condiciones, y por eso nos alejamos creyendo que jamás seremos aceptados. O encasillamos a Dios como el grinch de la película. Porque así somos nosotros; rechazamos, juzgamos a primera vista, a segunda, a tercera, queremos que todo ya esté hecho para no esforzarnos demasiado y no queremos tener que agobiarnos pensando si será o no un buen lugar para vivir. Nos vamos por el lado fácil, por decirlo mas sencillo.
Pero Dios no es así, todas las grandes personas de la bíblica empezaron con comejen en su apartamento. 
Eso es lo que nunca tenemos que olvidar, Dios ve más allá de lo que nosotros mismos con nuestro entendimiento y visión jamás podremos ver. Y es que hay tantas cosas que se nos son ocultas si permanecemos alejados de Dios. 
Y Jesús no solo vino a ver y pensar si vales la pena ser alquilado, no, él ya hace mucho tiempo entró a comprar ese apartamento a todo costo, sabiendo lo valioso que eres. 
Y lo mas increíble de todo, es que nuestro apartamento fue comprado pero con una deuda muy grande. Nadie en su sano juicio, compraría un apartamento con comejen, vacío, pequeño y además con una deuda enorme. 
Ahí se muestra lo valioso que verdaderamente somos para Dios. 
Pero, ¿y Dios para nosotros?

Amor (Isaías 29:13)


 El Señor dice:
«Este pueblo me alaba con la boca
    y me honra con los labios,
    pero su corazón está lejos de mí.
Su adoración no es más que un mandato
    enseñado por hombres». (Isaías 29:13)

Esto me enseña que nuestro corazón no se acerca más a Dios con alabanza y adoración. Alguien se puede mostrar externamente muy cercano a Dios a través de la alabanza, pero en realidad su corazón permanece alejado.
¡Esto debería preocuparnos a todos!
Porque a mí personalmente me daría tristeza saber que le adoro sin estar mi corazón cerca de Él realmente. Que lo hago solo por obligación o por mandato. Yo no quiero alabar a cualquier cosa; yo quiero alabar al Rey de reyes, al Creador del cielo y de la tierra, al que es Alfa y Omega, y principalmente al que ama mi alma como nadie nunca lo va poder hacer.
Pero si lo estuviera haciendo por obligación y de la boca para afuera solamente, entonces sería lo mismo que alabar al aire, o a la pared; porque Él no recibiría mi adoración con agrado en realidad. Y si esto no nos concerniera, seríamos como el pueblo de Israel en aquel entonces. Ignoraríamos y seguiríamos solamente 'alabando con la boca y honrando solamente con los labios'.

"Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón" Jeremías 29:13 (énfasis añadido)
"Pero si desde allí buscas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, lo encontrarás." Deuteronomio 4:29 (énfasis añadido)

Muchas veces pensamos que Dios está muy lejos para ser encontrado, y ese es justamente la clase de pensamiento que debemos eliminar. Se nos ha exhortado a buscarle alrededor de unas 220 veces en la biblia, aclarándonos que no es imposible encontrarle.
El verbo "buscar" viene del significado "buscar, procurar, consultar". Con el fin de hallar algo que está perdido o que falta.

Lo que significa que el versículo 13 del capitulo 29 de Isaías, nos habla de que al pueblo de Israel les hacía falta conocer al Señor, alababan y adoraban estando su corazón extraviado porque no habían hallado esa pieza fundamental que hacía falta, de modo que lo hacían por obligación o mandato.

Entonces la pregunta del siglo sería:
¿Le estamos buscando realmente de todo corazón?


Primeramente, para encontrar algo usted debe saber que es lo que está buscando. Por ejemplo; si pierdo mi celular, cuando me doy cuenta que no lo tengo y decido empezar a buscarlo, ya sé exactamente lo que ando buscando.
Pero cuando hablamos de Dios, ¿Qué estamos buscando?

"Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor." 1 Juan 4:8 (énfasis añadido)

Bien, ya sabemos que estamos buscando irónicamente al amor, al Dios que es amor. Pero ¿que es el amor? Dejando de lado lo que la sociedad nos dice que es.

"Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.  Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado." Juan 15:9-12  (Énfasis añadido).

Jesús vino a ser el Amor hecho carne, mejor dicho "El Verbo hecho carne".  Jesús fue bondadoso con todos sin importar quienes eran, paciente en todo tiempo, nunca guardó rencor contra los que le hacían mal, siempre quería que las personas supieran la verdad. Esperó, creyó y por eso soportó.

"El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad.  Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta." 1 Corintios 13:4-7

Si somos imitadores suyos vamos a poder conocerlo de corazón verdaderamente, porque vamos a habitar en su amor, y no solo de boca y labios para afuera.
Y creo que la mejor manera de comenzar, es analizarnos a nosotros mismos y preguntarnos como estamos con las personas que nos rodean.

"Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto." 1 Juan 4:20

Y tiene sentido, pues amor y odio son opuestos. Y si amo a una persona pero a otra la odio, sería como subir una grada de la escalera y bajarla de nuevo. Nunca se estaría acercándome al final realmente.

Isaías 29:13 me enseño esto y me trajo de vuelta a un versículo clásico para todos:

—“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” —le respondió Jesús—. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos.  El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:37-39

Imperfección


El amor de Dios me sorprende cada vez más. Y mientras más me sorprende, más me pregunto como existen personas que viven diariamente sin poder experimentar ese amor. Y sin darme cuenta mi corazón se comprime. Se comprime porque al igual que para los fanáticos de la lectura, el compartir lo sucedido en algún libro favorito con otra persona ¡es fascinante!, ambos pueden expresar lo que sintieron al leerlo y entre los dos llegan a la misma conclusión de que el libro fue increíble.
Pero en las cosas de Dios parece ser que no es tan fácil compartir exitosamente lo que Dios ha hecho, como lo es compartir lo sucedido en un libro de ciencia ficción. Porque el nombre "Jesus" se ha convertido en un nombre tabú. Porque el hablar de Dios es ser un freak, pero hablar de Star Wars como si fuera algún hecho de historia real, es totalmente aceptable.
Hoy en realidad vengo a escribir de lo hermoso que es el amor de Dios. Que a pesar de tropezar e incluso querer fallar dejando caer nuestras coronas al suelo, el siempre nos sostiene y nos vuelve a recordar de donde nos ha sacado y hacia donde nos dirigimos.
Vengo a decir que yo soy 99% imperfecta y ese 1% excepcional es por ser creación Suya.
Porque si por mis fuerzas fuera yo no sé donde estaría. No escribo y nunca voy a escribir haciéndome pasar por santa y perfecta, porque estoy lejos de serlo.
Hoy escribo para recordarles a todos que ya Dios los tiene separados, ya separó su destino desde antes de estar en el vientre de su madre. Basta de luchar contra el vacío, basta de creer en la situación que está viviendo en este momento, basta de ponernos y aceptar las etiquetas que el mundo nos pone. Porque nada va tener sentido si no se llega a poner a Dios en primer lugar para mostrarnos el propósito de estar acá. Usualmente es mas fácil aceptar una etiqueta que tratar de buscar nuestra verdadera identidad.
He tenido no una, sino varias decaídas desde que mi vida cambió al conocer del Señor, donde pienso en dejar todo tirado, en no seguir luchando y simplemente volver a la vida fácil. Pero en ese momento es donde entra la parte donde me doy cuenta que yo ya fui comprada.
Yo no puedo luchar contra algo tan real como eso. No puedo, al igual que usted, ignorar el hecho de que Jesus ya nos compró. Ya me selló y como dice el Salmo 139:7-12:

¿Dónde puedo esconderme de tu espíritu?
¿Cómo podría huir de tu presencia?
Si subiera yo a los cielos, allí estás tú;
si me tendiera en el sepulcro, también estás allí.
 Si levantara el vuelo hacia el sol naciente,
o si habitara en los confines del mar,
 aun allí tu mano me sostendría;
¡tu mano derecha no me soltaría!
 Si quisiera esconderme en las tinieblas,
y que se hiciera noche la luz que me rodea,
 ¡ni las tinieblas me esconderían de ti,
pues para ti la noche es como el día!
¡Para ti son lo mismo las tinieblas y la luz!

Debería literalmente forzarme por no decir obligarme a caer en lo mismo que andaba antes, por la única razón de volver a ser 'aceptable' en una sociedad que no sabe en realidad lo que hace.